Sí, el dinero de la AVS depende de Estados Unidos… y no lo sabías

No, Donald Trump no tiene tu pensión en una caja fuerte, pero el dinero de la AVS está más conectado con Estados Unidos de lo que imaginas.

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Suiza, AVS/AHV, jubilación, seguridad, orden, montañas, relojes, fondue… todo parece estar en su sitio. ¿O no?

No, Donald Trump no tiene tu pensión en una caja fuerte. Pero la historia es más interesante: una parte de la infraestructura que sostiene la reserva de la AVS suiza está conectada con Estados Unidos.

Cada mes, si trabajas en Suiza, ves cómo una parte de tu salario se va a la AVS. La mayoría de la gente sabe que la AVS tiene algo que ver con la jubilación, que es obligatoria y que, llegado el momento, debería ayudar a cobrar una pensión. Pero mucha menos gente sabe cómo funciona realmente ese sistema, qué parte del dinero se invierte, quién lo custodia y por qué aparece Estados Unidos en una historia que, en principio, uno imaginaría completamente suiza.

Y ahí está la primera trampa mental. Cuando alguien oye AVS, piensa en Suiza. Piensa en un sistema serio, estable, aburrido en el buen sentido de la palabra. Piensa en una maquinaria pública que funciona con la precisión que se supone que tienen las cosas suizas. Lo que no piensa es en State Street, en custodios globales, en bonos del Tesoro americano, en mandatos en dólares o en debates parlamentarios sobre si una parte de la seguridad social suiza puede acabar siendo demasiado dependiente de una estructura financiera vinculada a Estados Unidos.

Antes de hablar de Estados Unidos, hay que entender qué es la AVS

El sistema suizo de pensiones se apoya en tres pilares. El primero es la previsión estatal, donde está la AVS/AHV y también la AI/IV; el segundo es la previsión profesional, normalmente ligada a la caja de pensiones del trabajo; y el tercero es el ahorro privado voluntario, donde entran fórmulas como el pilar 3a o 3b.

Dicho de forma sencilla, la AVS es la base, la caja de pensiones es el complemento profesional y el tercer pilar es lo que cada uno intenta añadir si puede, si le llega, si entiende el producto y si no se pierde antes entre folletos, comisiones y promesas de ahorro fiscal.

La AVS, por tanto, es un pacto entre generaciones. Tú pagas hoy para que cobren quienes ya están jubilados, y esperas que mañana haya suficientes personas trabajando para que tú también puedas cobrar. La idea es potente, pero necesita equilibrio: suficientes cotizantes, suficientes ingresos y suficiente confianza.

La AVS no es una hucha, pero sí tiene una reserva

Aunque la AVS funcione principalmente por reparto, existe una reserva: el fondo de compensación AVS/AI/APG, gestionado por compenswiss.

Ese dinero, como ocurre con cualquier gran fondo institucional, no está parado debajo de un colchón en Berna. Está invertido. Hay bonos, acciones, liquidez, inmuebles, oro, activos en distintas monedas y posiciones repartidas por diferentes mercados.

Y cuando un fondo tiene ese tamaño y esa complejidad, necesita una arquitectura financiera que le permita custodiar activos, registrar operaciones, calcular rendimientos, coordinar subdepositarios y controlar que la maquinaria funcione.

De UBS a State Street: el cambio que abrió el debate

Hasta 2024, UBS tenía el papel de banco depositario global del fondo AVS/AI/APG. Era un nombre fácil de asociar con Suiza, aunque después de la caída de Credit Suisse quizá la expresión «banco suizo» ya no produzca exactamente la misma sensación de seguridad que antes.

Pero en 2024 se produjo un cambio importante: State Street sustituyó a UBS como banco custodio o depositario global. State Street Bank International GmbH opera desde Europa y tiene estructura en Zúrich, pero pertenece al grupo State Street, cuya matriz está en Estados Unidos.

Este matiz es clave, porque no estamos hablando de que el dinero de la AVS haya sido «entregado» a Estados Unidos. Tampoco significa que una entidad americana decida por su cuenta qué hacer con las pensiones suizas.

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Cuando los ciudadanos se enteraron, la decisión ya estaba tomada

La decisión la tomó el Consejo de administración de compenswiss, no el Parlamento ni el Consejo Federal directamente. compenswiss dice que es la única entidad competente para escoger el banco depositario, porque es un establecimiento público federal con independencia financiera y organizativa. El Consejo Federal lo supervisa, nombra y revoca miembros del consejo de administración y aprueba el informe de gestión, pero la responsabilidad operativa del fondo corresponde a compenswiss.

El proceso empezó tras una recomendación del Control Federal de Finanzas, que aconsejó estudiar una licitación para los servicios de depositario global y dirección de fondos. compenswiss lanzó la licitación el 13 de diciembre de 2021 y el proceso duró aproximadamente dos años. La adjudicación a State Street Bank International GmbH, Múnich, sucursal de Zúrich se tomó en diciembre de 2023. El traspaso efectivo a la nueva entidad depositaria tuvo lugar a finales de julio de 2024.

Se hizo mediante una licitación. Antes del cambio, no hubo votación popular ni votación parlamentaria para aprobar a State Street. Fue una adjudicación administrativa de compenswiss.

Lo que sí hubo fue una votación después, cuando el asunto se convirtió en debate político. En marzo de 2025, una comisión del Consejo Nacional quiso que se rescindiera el contrato con State Street y que el mandato volviera a una entidad suiza. El pleno del Consejo Nacional rechazó esa propuesta por 98 votos contra 89 y 8 abstenciones. Es decir: el Parlamento no eligió State Street al principio, pero después sí tuvo ocasión de forzar la marcha atrás y decidió no hacerlo.

State Street no decide las inversiones, pero sí ocupa una posición sensible

State Street no decide por su cuenta dónde se invierte la AVS. La responsabilidad de gestión sigue estando en compenswiss.

El papel de State Street es el de depositario global, una función que incluye custodia, administración, reporting, liquidación de operaciones y coordinación con subdepositarios. Dicho de otra forma: no es quien decide el destino del viaje, pero sí forma parte de la infraestructura que permite mover, registrar y controlar los activos durante el trayecto.

Y este es el punto interesante: una parte importante de la arquitectura financiera que sostiene la reserva de la AVS está conectada con un gigante financiero estadounidense. Esa conexión plantea preguntas legítimas sobre dependencia, soberanía, riesgo geopolítico y transparencia.

Las cuatro puertas por las que entra Estados Unidos

Estados Unidos entra en esta historia por varias vías.

La primera es evidente: State Street pertenece a un grupo financiero estadounidense.

La segunda tiene que ver con los activos de la cartera, porque dentro de las inversiones de compenswiss hay exposición a Estados Unidos o a Norteamérica, como bonos del Tesoro americano, acciones norteamericanas, productos denominados en dólares o inversiones inmobiliarias en esa región.

La tercera puerta son algunos gestores externos estadounidenses que aparecen en mandatos concretos.

Y la cuarta, quizá la más invisible para el ciudadano medio, es la infraestructura financiera internacional en dólares. Porque el dólar no es solo una moneda más: es una red de poder financiero, jurídico y político con una influencia enorme en el sistema internacional.

¿Significa esto que la AVS está en peligro?

No. Al menos, no en el sentido alarmista de la palabra.

Esto no significa que mañana vaya a pasar algo dramático. No significa que Washington vaya a bloquear la AVS. Tampoco significa que State Street controle la seguridad social suiza.

Pero tampoco significa que el riesgo sea inexistente.

En un mundo donde las sanciones, la presión financiera y la extraterritorialidad del derecho estadounidense forman parte del juego internacional, preguntarse qué grado de dependencia acepta Suiza en una institución tan sensible no es una paranoia. Es una pregunta bastante razonable.

La neutralidad suiza no convierte el dinero en neutral

La neutralidad suiza, en este contexto, no elimina automáticamente el problema. Suiza puede declararse neutral, puede construir su identidad política alrededor de esa idea y puede actuar con una prudencia diplomática que otros países no tienen, pero el dinero no siempre se mueve en un terreno neutral.

Los bancos, los custodios, los sistemas de pago, los mercados y las jurisdicciones no flotan por encima de la política internacional. Están sometidos a leyes, intereses, presiones y equilibrios de poder.

Y Estados Unidos, guste o no, no es un actor financiero cualquiera. Tiene el dólar, tiene Wall Street, tiene capacidad sancionadora y tiene una influencia que ningún otro país ejerce de la misma manera.

Qué parte del sistema está realmente afectada

Ahora bien, tampoco conviene meterlo todo en el mismo saco.

Este debate afecta al fondo de compensación AVS/AI/APG, es decir, a la reserva vinculada al primer pilar y a otros seguros sociales. No significa que tu segundo pilar, tu caja de pensiones profesional, esté automáticamente en la misma situación. Tampoco significa que tu tercer pilar privado dependa de este mandato.

Si tienes un 3a con un banco, una aseguradora o una plataforma de inversión, esa es otra historia, con sus propios riesgos, sus propias comisiones y sus propias decisiones de inversión.

Lo importante no es asustarse, sino saberlo

No hace falta decir que las pensiones suizas están en peligro inmediato, porque no sería serio. Tampoco hace falta afirmar que Estados Unidos controla la AVS, porque sería una simplificación muy fácil de desmontar.

Lo que sí se puede decir es que una parte relevante de la arquitectura financiera que sostiene la reserva de la AVS está conectada con Estados Unidos, ya sea por custodia, por activos, por gestores, por dólar o por infraestructura financiera global.

Y eso, como mínimo, debería saberse.

Quizá la decisión sea técnicamente correcta. Quizá State Street sea un proveedor sólido. Quizá compenswiss tenga buenos motivos para organizar la custodia de esta manera. Pero incluso si todo eso es cierto, sigue existiendo una pregunta legítima:

¿Cuánta dependencia exterior está dispuesta a aceptar Suiza en aquello que sostiene su seguridad social?

La respuesta quizá no sea sencilla. Pero precisamente por eso conviene hacer la pregunta.